Archivo mensual: enero 2012

Veganismo: Pensamientos desbalagados…

La entrada de ayer estuvo un poco desorganizada, pero eran demasiadas ideas y entre el sueño, la poca atención que le puedo poner a lo que escribo y el alud de ideas inundando mi cabeza, provocó que quedara así medio despanzurrada.

Hoy, estoy leyendo una entrada larguísima (abre en nueva pestaña) de Karol Gajda donde responde preguntas de los visitantes a su blog, y varias cosas de la entrada me llamaron la atención.

Una de ellas, es que parece haber en Internet una cantidad mucho más grande de lo que uno pensaría, de personas que se cansaron de la rutina “normal” de 8-5, de una vida guiada, de hacer lo que se les dice. Gente como Karol que un buen día decidieron renunciar a ese trabajo, a esa vida, y crear una nueva. Ya les contaré en otra entrada de estas personas ordinarias que llevan vidas extraordinarias.

Y me llamó peculiarmente la atención que casi todos ellos (y ellas) son vegetarianos o veganos. Recientemente Panut cayó en más o menos los mismos pensamientos y tomó el camino del Veganismo también (con una influencia derivada de Niall Doherty), y le ha ayudado en muchos aspectos de su bienestar personal.

Yo siempre he sido partidario de la comida más o menos natural. Siempre me estoy quejando porque las cosas están muy dulces o muy saladas, y tengo un sentido del gusto bastante sensible a los sabores pues no lo bombardeo (tanto) con sal y azúcar.

La mente trabaja de maneras extraordinarias, y hoy mi cabeza unió varias ideas que andaban rondando entre los axones, derivado de un experimento de un tal Dan donde describe que renunció por una semana a los carbohidratos complejos, del tipo de la pasta, arroz, azúcar, refrescos, etc, por una semana.

Luego de una semana, menciona que sus papilas gustativas se volvieron mucho más receptivas a los sabores de los vegetales.

Esto me trajo a colación algo que siempre me pareció interesante, desde que vivo en este país/estado del primer mundo: Como parece que aquí las frutas y verduras tienen mucho menos sabor que en nuestros países tercermundistas. Es impresionante como un brócoli casi sabe a plástico, como una manzana casi no tiene sabor, como el melón o la sandía son virtualmente insípidos.

Y me quedé pensando: ¿Y si no es la fruta/verdura lo que está mal, sino nuestras papilas luego de consumir tanta comida chatarra en estos países?

Porque aquí aunque quieras comer bien, es muy difícil. La comida más natural es carísima, y conseguir orgánico es un triunfo. Poco a poco lo hemos conseguido de cualquier modo.

Bueno esa era la reflexión del día… Será la comida, o seremos nosotros? Suena interesante el experimento ese de renunciar a los carbohidratos por una semana. Veremos si lo intento, pero creo que primero debo volver a correr, porque por la mañana mi camita es una cálida amante que me protege del frío mundo externo.

¡Saludos! Recuerden que: ¡la vida es pa vivirse coño!

Vivir conscientemente… ¿Será posible?

Hace un rato estaba leyendo una nueva nota de mi querido Cuña’o  Miguel, donde recuerda sus épocas de escolapio y toma responsabilidad de su vida y del futuro de sus hijos.

Resonó bastante en mi cabeza porque respeto mucho las opiniones de él, es una persona inteligente, centrada y exitosa en muchos aspectos de la vida. Y sin embargo, disentí mucho con la mayoría de lo que opina de algunas cosas.

Ahora bien, no pretendo listar las cosas en las que disiento, pero creo que para muchos será interesante mi muy peculiar punto de vista, así que me disculpas cuñao por usarte como musa inspiradora, pero moviste algunas cosas en mi cabeza 🙂

Primero, creo que es opinión popular que “vivimos el peor momento en la historia”. Después de mucho reflexionarlo, creo que no. No creo que sea el peor momento que ha vivido méxico. Simplemente trato de sopesar las cosas buenas con las malas y no me parece que sea tan malo.

Tenemos un alcance sin precedentes de servicios de salud, educación, servicios básicos como agua potable, drenaje, electricidad, transporte. Tenemos una expectativa de vida mejor de lo que la había antes. Hay un crecimiento en la economía que hace la disponibilidad de servicios (y por consiguiente empleos) sea mejor que nunca.

No todo es bueno, es cierto, y la proliferación de medios de comunicación hace que también las malas noticias se lleven a los cuatro vientos (Y se exageren, de paso).  Hoy nos damos cuenta de todo lo que pasa en todos lados, casi de inmediato.

Pienso y pienso, y creo que la sociedad se ha desarrollado en términos económicos mucho más rápido que educativos, y por eso la educación de la población no está a la altura de lo que la sociedad debería.

No hablo de conocimientos, sino de educación.

Vivimos en un país que nos tiene muy acostumbrados a que el estado nos provea de todo lo que queremos. Queremos seguridad, pero no hacemos nada cuando vemos delitos flagrantes. Nos quejamos de la violencia, pero no estamos preparados para afrontarla cuando se presenta.

Si, la violencia será siempre parte de cualquier sociedad, así que debemos estar preparados para afrontarla y hacer lo correcto.

Así es, hablo de educación para la violencia. ¡Debemos educarnos para todo! Para manejar un auto, para leer, para desempeñar una profesión, para vivir en sociedad, para defendernos cuando lo necesitemos.

Ahora bien, todos pensamos en educación y creemos en escuelas, en instituciones. No creo en las escuelas, desde que estuve en ellas y hoy menos que nunca. Enviamos a nuestros hijos a instituciones industrializadoras donde lo primero que le enseñan es a callarse, a diluir cualquier símbolo de individualidad y planificar cada pequeño detalle del estudiante por él, sin darle capacidad de decisión.

¿Porque no los enseñamos nosotros a pensar?

Creo que lo más importante que aprendí en la escuela, es que estás ahí solo para obtener un diploma que puedas presentar a algún posible empleador. Siempre sentí que el sistema educativo no está hecho para enseñarte a pensar, sino a enseñarte a memorizar fechas, datos, tablas de multiplicar….

Si, algunas de estas capacidades son muy útiles para la vida diaria, pero estoy convencido de que uno aprenderá lo que necesite, cuando lo necesite. Deberíamos poner en el camino de los jóvenes los métodos para que ellos descubran que quieren, que desean, e instintivamente lo aprenderán. No necesitan que se los metamos a fuerza (¿¡La letra con sangre entra?! ¡Mis pelotas!), ellos aprenden si lo desean.

¿Alguna vez han visto la inmensa facilidad con la que los niños de hoy en día manejan los servicios, las computadoras? ¿Como se mueven por el mundo buscando aquello que les brinde satisfacción personal?

Segundo tema… ¿Alguien recuerda alguna clase de ética que no usara la religión o alguna deidad? Yo tuve una maestra que insistentemente trataba de vincular la religión (una de tantas, monoteísta, la más popular entre los mexicanos) con la ética, y Yo pasaba peleando con ella por eso. Como Ateo Activista, tomo como mía la responsabilidad de hacerle saber a una educadora que además que está transgrediendo sus límites como maestra, está desinformando a sus estudiantes.

Yo creo que el sentido del bien y el mal es algo que se desarrolla con el tiempo, mediante simples interacciones sociales y razonamiento. Bueno, en realidad creo que el bien y el mal son simples puntos de vista, pero en la generalidad el bienestar popular suele ser parte de mi propio bienestar.

A lo que voy es que los valores son algo que no necesitamos que nos inculquen. Es algo que se puede razonar. Si lo pensamos, sabemos que robar no es una actividad adecuada en una sociedad. Pensando sabemos que mentir va en detrimento de la confianza interpersonal, y merma las relaciones de cualquier tipo.

Desafortunadamente el sistema educativo programa al estudiante a no tener una opinión propia, a seguir siempre las reglas y caminos establecidos. ¿Y que pasa cuando algo no sale como él espera? Vuelve al comportamiento que le metimos: No sabe que hacer, porque su capacidad de originalidad está mermada. Se le ha dicho que debe ser parte de un grupo social siempre (Escuela, familia, amigos, etc) y hace hasta cosas que no haría normalmente, solo para encajar.

¿Que pasa si le decimos a nuestros jóvenes: Desarrolla Tus capacidades, Tus aptitudes?. ¿Que pasaría si le decimos que está perfectamente bien ser diferente? ¿Que pasaría si lo apoyamos y fomentamos su individualidad? ¿Que pasaría si cuando un joven quiere andar en bicicleta, en vez de ir a la escuela, lo apoyamos?. A lo mejor no llega a ser un Lance Armstrong, ¡pero a lo mejor es feliz!. ¿Los delincuentes son felices? En verdad no lo creo.

Me he extendido demasiado ya, así que los dejo con una reflexión que me ha marcado mucho desde que era más joven:

Cuestiona todo. Todo. Piensa, reflexiona. ¿La piratería es mala? Cuestiona, piensa, saca Tus propias conclusiones. ¿Robar es malo? Otra vez: Piensa. Siempre piensa. Lo bueno es malo, y lo malo es bueno, solo cambia el contexto.

Ah, y otra vez disculpa al cuñao 🙂