Advertencia: Aceite de coco (Traducción)

Artículo original: Coconut Oil Warning

El aceite de coco es promovido como un alimento saludable, pero una reciente advertencia de la Asociación Americana del Corazón (AHA = American Heart Association) advierte que el aceite de coco tiene grandes cantidades de grasas saturadas e incrementa el riesgo de afecciones cardiacas

 

El aceite de coco disfruta actualmente de sus 15 minutos de fama como la popular cura natural del día . Como es típico, esto está basado completamente en mercadotecnia y no en ciencia. Como resultado el público esta vastamente malinformado acerca del efecto neto del consumo de aceite de coco en la salud.

La Asociación Americana del Corazón recientemente publicó una advertencia presidencial en la que discuten todos los aspectos del consumo de grasa y riesgo cardiaco. Aunque es solo una pequeña parte de la advertencia, la sección acerca del aceite de coco está teniendo la mayor atención por la disonancia entre la ciencia y la opinión pública. De hecho reportan que 72% del público, cuando se les encuesta, expresaron la creencia de que el aceite de coco es un “alimento saludable”. Esto comparado con 37% de los nutricionistas (Lo cual des afortunadamente indica que un tercio de los nutricionistas no saben de lo que están hablando).

Esta disonancia está claramente dada por el mercadeo del aceite de coco como un alimento natural y saludable. Hay una causa más profunda, originada en las diferencias de interpretación de la literatura científica. Gurus de la salud (Que distinguiré de los nutricionistas basados en ciencia) tienden a interpretar la literatura muy superficialmente. Ellos toman estudios científicos básicos y extrapolan los resultados simplísticamente para efectos clínicos. Tenemos vasta experiencia científica indicando que este no es un acercamiento válido. Tales extrapolaciones simplísticas casi con certeza serán incorrectas. Profesionales basados en ciencia los abordan de una manera diferente: sistemáticamente analizan la evidencia y piensan cuidadosamente lo que de hecho muestra, y lo que podemos o no concluir. Le dan especial validez a los estudios clínicos que comparan directamente intervenciones y resultados clínicos específicos.

También hay un aspcto cínico del mercadeo de curas y productos “naturales”. Hay mucho dinero que se puede ganar del mercadeo de curas como el “aceite de víbora”, que es el sueño del mercadólogo. Puedes inventar irresistibles afirmaciones de salud basado en débil evidencia e increíbles o simples cadenas de razonamiento, y luego vender productos de baja calidad con altos precios. A veces esto se hace explícitamente, de modo que primero un vendedor se hace de una fuente de alguna nuez o baya exótica, o hasta algún desperdicio o producto alimenticio de baja calidad, algo que pueden comprar por mayoreo con poco valor en el mercado. Entonces manufacturan falsos beneficios de salud de su producto y lo promueven a través de Gurus de la salud y medios felices por anunciar un producto que los hará populares.

A menudo la mala ciencia y mercadeo cínico trabajan sinérgicamente.

Mientras tanto las investigaciones científicas reales pueden tomar años en darse. Toma tiempo realizar el tipo de estudios que de hecho responderá la pregunta de los efectos en la salud. Pero para entonces el público ya ha sido persuadido por el mercadeo. La fama de los antioxidantes sigue siendo fuerte, a pesar del hecho de que la evidencia científica no ha podido probar ningún efecto benéfico de los productos antioxidantes. Pero si el entusiasmo por un producto se desvanece o muestra que no tiene validez, los vendedores se mueven a la siguiente estafa.

 

Aceite de coco y la salud

Las afirmaciones hechas acerca del aceite de coco, esencialmente lo representa como un cúralo-todo. El primer enlace que aparece cuando Googleo “Aceite De Coco” es de  Wellness Mama, quien afirma que:

Estupenda fuente de grasa saludable – Más del 50% de la grasa en el aceite de coco es ácido láurico. De hecho, el aceite de coco es la fuente más rica en ácido láurico luego de la leche materna.

Esto es lo contrario a la verdad. También afirma que el aceite de coco es bueno para la digestión, soporta el sistema inmune y las hormonas, e incrementa la función mental. Otros sitios crédulos repiten las mismas afirmaciones. Hablemos primero de la afirmación de “grasa saludable”.

Esta afirmación está basada en el hecho de que el ácido láurico incrementará los niveles de HDL (Lipoproteína de alta Densidad) en la sangre. El colesterol HDL es considerado  “saludable” ya que no incrementa el riesgo de enfermedad cardiovascular (CVD). Sin embargo, los datos más recientes muestran (Resumidos en el reporte de la AHA) que solo incrementar el HDL tiene poco efecto benéfico. En su lugar, nos deberíamos enfocar más en el LDL (Lipoproteína de baja densidad) que conlleva riesgo significativo de CVD. El ácido láurico es grasa saturada, y las grasas saturadas incrementan LDL. El ácido láurico específicamente incrementa ambos HDL y LDL, pero esto tiene un efecto neto negativo – incrementa el riesgo de CVD.

 

Un rápido apartado de bioquímica para aquellos interesados: Los trigrlicéridos tienen una columna de glicerol y tres “colas” de ácidos grasos. Los ácidos grasos tienen una terminación de ácido carboxílico y una cadena larga de hidrocarburo, que es una cadena de átomos de carbono con hidrógeno llenando todos los enlaces abiertos. Un ácido graso saturado está saturado con hidrógeno, lo que significa que todos los enlaces de carbono en la cadena de hidrocarburo son enlaces sencillos, y hay ma máxima cantidad de hidrógeno. Los ácidos grasos insaturados tienen uno o más enlaces dobles entre los átomos de carbono en la cadena, por ende menos hidrógeno. Monoinstaturado significa un enlace doble, y poliinsaturado significa más de un enlace doble.

En general las grasas saturadas incrementan LDL y contribuyen a CVD, mientras las mono y poliinsaturadas no.

De vuelta al aceite de coco: El aceite de coco es 82% grasa saturada, y es por lo tanto una de las peores grasas posibles que puedes consumir. El aceite de palma también es 82% y por consiguiente es también un aceite no saludable para su consumo. En comparación la mantequilla es 63%, manteca de cerdo 39% y la grasa de carne 50%. Así es: el aceite de coco es peor que la manteca. Por otro lado, el aceite de oliva es solo 14% grasa saturada, y el aceite de cártamo es el más bajo con 6%.

La AHA no se detuvo ahí; ellos analizaron siete estudios clínicos que observaron directamente los efectos en los perfiles lípidos que tenía el consumo de aceite de coco. De los siete estudios todos ellos mostraron un incremento en LDL, seis de ellos con importancia estadística. El incremento en LDL fue comparable con el consumo de otras grasas saturadas, como grasa animal. Eso concluye por este motivo, y el hecho de que no hay beneficios probados del consumos de aceite de coco, ellos recomiendan evitar el consumo de aceite de coco como no saludable.

Esta es la recomendación opuesta a la hecha por los Gurus de la salud, porque ellos no entienden la literatura científica y llegan a conclusiones erradas de información parcial.

¿Qué hay del efecto anti-microbial del aceite de coco? Esta es también una afirmación común de los Gurus de la salud, porque muchas cosas matan bacterias en una caja de petri. Esto no significa que tenga efectos clínicos benéficos. Ya discutí la práctica del enjuague bucal con aceite de coco. No hay un beneficio probado para esta práctica, y aunque si aparenta reducir las bacterias en la boca, no lo hace más que cualquier enjuague bucal.

 

Health Mama y otros gurus afirman que comer aceite de coco tiene un efecto antibiótico. Esto es posible, pero no probado. El aceite de coco podría interrumpir el revestimiento de lípido en algunas bacterias. ¿Pero como es esto benéfico? Si fuera cierto, entonces el efecto primario sería reducir la flora gastrointestinal normal. Esto probablemente sería algo malo.

Es interesante que los gurus de la salud generalmente están en contra de la maldad que es sobre-usar antibióticos, pero recomiendan un antibiótico “natural” para uso regular y afirman que mágicamente será benéfico. Ellos fácilmente invierten su lógica cuando les conviene.

Como todos los productos que afirman acelerar el sistema inmune, o incrementar el efecto antioxidante, o matar bacterias – no funcionan o no quieres que lo hagan. Si de hecho tuvieran el efecto afirmado, es probablemente malo para la salud. No quieres intervenir en la homeostasis normal del sistema inmune, ni quieres indiscriminadamente matar toda la bacteria normal de la flora intestinal. De nuevo esto revela la diferencia entre pensamiento poco riguroso y simple por parte de los gurus, y pensamiento lógico, sistemático y cuidadoso basado en evidencia por parte de los científicos.

El aceite de coco no es un alimento saludable.

La conclusión es que el aceite de coco no es un alimento saludable. Es muy alto en grasa saturada y debe evitarse su consumo en cantidades significativas. Si lo quieres usar por sus propiedades de cocción o porque te gusta el sabor está bien, pero consúmelo con moderación (como todos los deleites dulces o grasosos). Pero que no te confunda el mercadeo engañoso: el aceite de coco no es bueno para Tu salud.

Las otras afirmaciones hechas a favor del aceite de coco no están soportadas por estudios científicos y tienen poco sentido científico. Con tales afirmaciones, la gente suele errar del lado de lo optimista. Sin embargo esta no es una posición racional. Tenemos un siglo de experiencia científica que nos dice que frente a afirmaciones preliminares o especulativas es mejor ser realista que optimista. Los dueños de los casinos también quieren que sus clientes sean optimistas en vez de realistas. Es bueno para su negocio, pero no es bueno para Tu salud (financiera). La gran mayoría de tales afirmaciones resultarán no ser ciertas, y tienes una mucho mayor probabilidad de salir dañado que ayudado al basar decisiones de salud en tal evidencia.

Minimalismo: ¿Poseemos las cosas, o las cosas nos poseen?

Comienzo la publicación advirtiendo que si ya conocen a mis panitas Los Minimalistas mucho de lo que leerán a continuación les sonará conocido. Estos tipos escriben y prácticamente todo lo que les leo, resuena profundamente conmigo. Ellos le dan forma en palabras sajonas a muchos de mis pensamientos que no sabía expresar. En una larga plática con Mi Amá el pasado 5 de Mayo (Su cumpleaños), tocamos el tema de las posesiones materiales, de la acumulación de cosas, del minimalismo, y muchas otros temas, de modo que me quedó fresco en la mente el tema. En fin, ahí les va mi pedazo de reflexión al respecto.

Resulta que en alguna de las publicaciones de ellos, me topé con una gráfica similar a la que Lisa nos propone:

Pero en la propuesta nos traen la idea de que esta gráfica es más o menos así, pero aplicada a cosas, en vez de inteligencia.

Proponen que mientras más cosas tenemos, menos felices somos. Que las cosas nos poseen a nosotros en vez de nosotros a ellas.

En esta extraordinaria plática de Graham Hill, nos platica en unos pocos minutos, lo que para él significa el minimalismo. Tiene subtítulos en español para quién no entienda gringo:

Y ahora nosotros estamos también adoptando el minimalismo en todas sus formas. Menos cosas en verdad nos hacen sentir más ligeros.

Pero hay algo que no dicen ninguno de los blogueros que leo: El minimalismo te lleva a cambiar de mentalidad (o a lo mejor es al revés, pero así me parece a mi). Una vez comienzas a deshacerte de lo que no te sirve, de lo que te funciona como lastre, de aquello que solo ocupa espacio y no es importante…. Comienzas a percatarte de que ya no deseas más cosas… No solo quieres tener menos, ¡sino que ya no quieres más cosas ni nuevas!

Esa mentalidad nos encanta. Saber que cuando vemos algo que nos gusta, y vemos el precio, calculamos mentalmente para que aventura nos alcanza con eso.

Ahora coleccionamos fotos, recuerdos, aventuras, experiencias. Todo aquello que no podemos perder, al menos hasta que Don Alzheimer nos visite… Pero también estamos tratando de ejercitar la mente de modo que al viejillo ese se le olvide pasar por nuestras cabezas 😉

 

¿Que es minimalismo para mi? Es vivir con lo necesario, de acuerdo a las condiciones actuales. Viviendo en Puerto Rico, esa definición toma una forma, mientras que viviendo en otro lugar, tal vez tome una forma diferente.

En esta sociedad consumista, mis ideas parecerán radicales, heterodoxas o simplemente estúpidas, pero son mías y cada quién tiene su mundo.

 

Entonces mis queridos lectores, ¿para ustedes que es minimalismo?

Quedo de ustedes, como siempre 🙂

Recomendación de libro: Lying, por Sam Harris

Ya sé mis queridos lectores que los tengo medio abandonados, pero he tenido otras ocupaciones ¡ya regresé! Entonces a regodearse con mis desvaríos.

En esta ocasión les traigo una recomendación, el mini-libro Lying de Sam Harris, un neurocientífico doctorado de UCLA, con un grado asociado en filosofía otorgado por la Universidad de Stanford.

El libro es muy corto, apenas 26 páginas que se leen a buen ritmo en una o dos horas. A pesar de su corto tamaño, el buen Sam logra meter una cantidad increíble de información, reflexiones e historias que nos hacen pensar mucho.

En mega-resumen, habla de que salvo en casos realmente extremos, mentir nunca será mejor que decir la verdad.

Habla de que el valor de la confiabilidad en las palabras de las personas es sumamente importante.

Habla de que los que mienten tienen generalmente menos confianza en aquellos a quienes mienten, y aunque parece contradictorio, en realidad es que las personas tienden a juzgar que los demás son similares a ellos. Por lo tanto, un mentiroso cree que del mismo modo los demás le pueden mentir potencialmente.

Hace varios casos de análisis, sobre situaciones variadas del diario vivir, y donde podemos ver que ni las mentiras blancas están eximidas de este prejuicio.

Un punto que me llamó la atención bastante, es que cuando mentimos “piadosamente”, estamos juzgando que somos mejores para evaluar la vida de los demás y elegimos conscientemente la manipulación. Es soprendente que un simple análisis, logra dejar ver tanto. Menciona cuan incorrecto es dar información incorrecta a los demás, que provoca que ellos no tengan los datos adecuados para tomar las decisiones por sí mismos.

Muestra que el mentir ocasiona un mundo paralelo imaginario del que tenemos que llevar cuenta, generando nuevas mentiras que encubran la mentira original.

Les recomiendo el libro muchísimo, léanlo una y otra vez, verán que poco a poco tomarán consciencia de que la comunicación deshonesta es simplemente inconveniente para todos los involucrados.

El libro cuesta solo 2 dólares y se lee en un ratito, y aunque las reseñas en Amazon no le dan mucho crédito, a mi sí me gustó mucho.

Adicional, el Sam Harris es el Co-Fundador de Project Reason (Proyecto Razón), una organización sin fines de lucro destinada a divulgar el conocimiento científico y valores seculares en la sociedad. Muy loable del tipo 🙂

¿Comentarios? Como siempre, ¡bienvenidos!

Recomendación de Libro: The Element por Sir Ken Robinson

¡Saludos mi pequeño puñado de seguidores!

En esta lluviosa tarde me estoy tomando unos minutos de relajación y concentración para platicarles del primer de 4 libros que llevo leídos este 2012.

El libro se llama como el título de la publicación hace evidente, “The Element“, por Sir Ken Robinson.

El hombre es un Doctor (PhD si les gusta más el término) reconocido a nivel mundial por sus aportaciones en los campos de educación, creatividad y inovación. Yo lo conocí inicialmente por una plática que dio en TED.com acerca de Los Paradigmas De La Educación, y después por otra en YouTube llamada La Sorprendente Verdad Acerca De Lo Que Nos Motiva. Ambos me dejaron con la mente chirriando engranes, mientras se deshacían del óxido, ya que son IMPRESIONANTES. Revelan verdades que tenemos frente a nosotros pero que la educación nos ciega. Si pueden denles una mirada unas 3 veces a cada uno de los enlaces, si es el único vídeo que pueden ver en el mes, que sea alguno de esos dos, vale muchísimo la pena.

De vuelta al libro…

El libro describe primero lo que él describe como “El Elemento” que en resumen es aquella pasión, o conjunto de pasiones, que resuenan con un individuo y que lo llevan a alcanzar sus metas más deseadas. Es aquello que nos gusta, y en lo que somos buenos. Es nuestra mejor aptitud, o conjunto de ellas.

Continúa describiendo las experiencias de personajes reconocidos a nivel mundial en todos los campos, desde pintura, música, arte, danza, ciencia, etc. Esta parte es peculiarmente interesante ya que entre otros ejemplos trae el de músicos que son reconocidos actualmente como mundialmente exitosos, que descubrieron su pasión por la música mucho después de que la educación tradicional no hubiera podido descubrir semejante talento.

Sorprende, porque uno pensaría que la escuela tradicional supone descubrir nuestros talentos innatos, nuestras pasiones, cuando en realidad hace más o menos lo contrario.

A mi manera de ver, dejó el libro inconcluso, aunque termina con varios ejemplos de doctrinas educativas que están cambiando los paradigmas de la educación actual, y se están concentrando en descubrir las arriba mencionadas pasiones innatas de cada individuo, como él propone que debería ser.

 

Personalmente, estoy de acuerdo en prácticamente todo el libro. Desde que recuerdo haber estado en la escuela nunca me gustó mucho. Iba porque era lo que se esperaba de mi, y porque sí aprendía, aunque no necesariamente de los maestros, sino más bien de los libros y gracias a la interacción con las personas y las cosas.

Este libro trata precisamente de esa sensación de industrialización de la educación. De ese límite al desarrollo que muchas escuelas y maestros son, cuando deberían ser lo contrario.

Yo le daría una puntuación de 10 al libro, que si bien considero inconcluso, es parte de la imperfección que lo hace bueno: nos deja el tema en el aire para que continuemos el proceso cognitivo en nuestras cabezas.

¡Ah! Está en inglés, y hay traducciones a español y otros idiomas. La edición Kindle solo está en inglés, y posiblemente en sus localidades se pueda conseguir en los demás idiomas, impreso.

 

Espero les haya gustado mi brevísimo resumen del libro. 100% recomendable. Si tienen comentarios, aquí abajito los pueden dejar.

 

Saludos y ¡Hasta la próxima!

Veganismo: Pensamientos desbalagados…

La entrada de ayer estuvo un poco desorganizada, pero eran demasiadas ideas y entre el sueño, la poca atención que le puedo poner a lo que escribo y el alud de ideas inundando mi cabeza, provocó que quedara así medio despanzurrada.

Hoy, estoy leyendo una entrada larguísima (abre en nueva pestaña) de Karol Gajda donde responde preguntas de los visitantes a su blog, y varias cosas de la entrada me llamaron la atención.

Una de ellas, es que parece haber en Internet una cantidad mucho más grande de lo que uno pensaría, de personas que se cansaron de la rutina “normal” de 8-5, de una vida guiada, de hacer lo que se les dice. Gente como Karol que un buen día decidieron renunciar a ese trabajo, a esa vida, y crear una nueva. Ya les contaré en otra entrada de estas personas ordinarias que llevan vidas extraordinarias.

Y me llamó peculiarmente la atención que casi todos ellos (y ellas) son vegetarianos o veganos. Recientemente Panut cayó en más o menos los mismos pensamientos y tomó el camino del Veganismo también (con una influencia derivada de Niall Doherty), y le ha ayudado en muchos aspectos de su bienestar personal.

Yo siempre he sido partidario de la comida más o menos natural. Siempre me estoy quejando porque las cosas están muy dulces o muy saladas, y tengo un sentido del gusto bastante sensible a los sabores pues no lo bombardeo (tanto) con sal y azúcar.

La mente trabaja de maneras extraordinarias, y hoy mi cabeza unió varias ideas que andaban rondando entre los axones, derivado de un experimento de un tal Dan donde describe que renunció por una semana a los carbohidratos complejos, del tipo de la pasta, arroz, azúcar, refrescos, etc, por una semana.

Luego de una semana, menciona que sus papilas gustativas se volvieron mucho más receptivas a los sabores de los vegetales.

Esto me trajo a colación algo que siempre me pareció interesante, desde que vivo en este país/estado del primer mundo: Como parece que aquí las frutas y verduras tienen mucho menos sabor que en nuestros países tercermundistas. Es impresionante como un brócoli casi sabe a plástico, como una manzana casi no tiene sabor, como el melón o la sandía son virtualmente insípidos.

Y me quedé pensando: ¿Y si no es la fruta/verdura lo que está mal, sino nuestras papilas luego de consumir tanta comida chatarra en estos países?

Porque aquí aunque quieras comer bien, es muy difícil. La comida más natural es carísima, y conseguir orgánico es un triunfo. Poco a poco lo hemos conseguido de cualquier modo.

Bueno esa era la reflexión del día… Será la comida, o seremos nosotros? Suena interesante el experimento ese de renunciar a los carbohidratos por una semana. Veremos si lo intento, pero creo que primero debo volver a correr, porque por la mañana mi camita es una cálida amante que me protege del frío mundo externo.

¡Saludos! Recuerden que: ¡la vida es pa vivirse coño!

Vivir conscientemente… ¿Será posible?

Hace un rato estaba leyendo una nueva nota de mi querido Cuña’o  Miguel, donde recuerda sus épocas de escolapio y toma responsabilidad de su vida y del futuro de sus hijos.

Resonó bastante en mi cabeza porque respeto mucho las opiniones de él, es una persona inteligente, centrada y exitosa en muchos aspectos de la vida. Y sin embargo, disentí mucho con la mayoría de lo que opina de algunas cosas.

Ahora bien, no pretendo listar las cosas en las que disiento, pero creo que para muchos será interesante mi muy peculiar punto de vista, así que me disculpas cuñao por usarte como musa inspiradora, pero moviste algunas cosas en mi cabeza 🙂

Primero, creo que es opinión popular que “vivimos el peor momento en la historia”. Después de mucho reflexionarlo, creo que no. No creo que sea el peor momento que ha vivido méxico. Simplemente trato de sopesar las cosas buenas con las malas y no me parece que sea tan malo.

Tenemos un alcance sin precedentes de servicios de salud, educación, servicios básicos como agua potable, drenaje, electricidad, transporte. Tenemos una expectativa de vida mejor de lo que la había antes. Hay un crecimiento en la economía que hace la disponibilidad de servicios (y por consiguiente empleos) sea mejor que nunca.

No todo es bueno, es cierto, y la proliferación de medios de comunicación hace que también las malas noticias se lleven a los cuatro vientos (Y se exageren, de paso).  Hoy nos damos cuenta de todo lo que pasa en todos lados, casi de inmediato.

Pienso y pienso, y creo que la sociedad se ha desarrollado en términos económicos mucho más rápido que educativos, y por eso la educación de la población no está a la altura de lo que la sociedad debería.

No hablo de conocimientos, sino de educación.

Vivimos en un país que nos tiene muy acostumbrados a que el estado nos provea de todo lo que queremos. Queremos seguridad, pero no hacemos nada cuando vemos delitos flagrantes. Nos quejamos de la violencia, pero no estamos preparados para afrontarla cuando se presenta.

Si, la violencia será siempre parte de cualquier sociedad, así que debemos estar preparados para afrontarla y hacer lo correcto.

Así es, hablo de educación para la violencia. ¡Debemos educarnos para todo! Para manejar un auto, para leer, para desempeñar una profesión, para vivir en sociedad, para defendernos cuando lo necesitemos.

Ahora bien, todos pensamos en educación y creemos en escuelas, en instituciones. No creo en las escuelas, desde que estuve en ellas y hoy menos que nunca. Enviamos a nuestros hijos a instituciones industrializadoras donde lo primero que le enseñan es a callarse, a diluir cualquier símbolo de individualidad y planificar cada pequeño detalle del estudiante por él, sin darle capacidad de decisión.

¿Porque no los enseñamos nosotros a pensar?

Creo que lo más importante que aprendí en la escuela, es que estás ahí solo para obtener un diploma que puedas presentar a algún posible empleador. Siempre sentí que el sistema educativo no está hecho para enseñarte a pensar, sino a enseñarte a memorizar fechas, datos, tablas de multiplicar….

Si, algunas de estas capacidades son muy útiles para la vida diaria, pero estoy convencido de que uno aprenderá lo que necesite, cuando lo necesite. Deberíamos poner en el camino de los jóvenes los métodos para que ellos descubran que quieren, que desean, e instintivamente lo aprenderán. No necesitan que se los metamos a fuerza (¿¡La letra con sangre entra?! ¡Mis pelotas!), ellos aprenden si lo desean.

¿Alguna vez han visto la inmensa facilidad con la que los niños de hoy en día manejan los servicios, las computadoras? ¿Como se mueven por el mundo buscando aquello que les brinde satisfacción personal?

Segundo tema… ¿Alguien recuerda alguna clase de ética que no usara la religión o alguna deidad? Yo tuve una maestra que insistentemente trataba de vincular la religión (una de tantas, monoteísta, la más popular entre los mexicanos) con la ética, y Yo pasaba peleando con ella por eso. Como Ateo Activista, tomo como mía la responsabilidad de hacerle saber a una educadora que además que está transgrediendo sus límites como maestra, está desinformando a sus estudiantes.

Yo creo que el sentido del bien y el mal es algo que se desarrolla con el tiempo, mediante simples interacciones sociales y razonamiento. Bueno, en realidad creo que el bien y el mal son simples puntos de vista, pero en la generalidad el bienestar popular suele ser parte de mi propio bienestar.

A lo que voy es que los valores son algo que no necesitamos que nos inculquen. Es algo que se puede razonar. Si lo pensamos, sabemos que robar no es una actividad adecuada en una sociedad. Pensando sabemos que mentir va en detrimento de la confianza interpersonal, y merma las relaciones de cualquier tipo.

Desafortunadamente el sistema educativo programa al estudiante a no tener una opinión propia, a seguir siempre las reglas y caminos establecidos. ¿Y que pasa cuando algo no sale como él espera? Vuelve al comportamiento que le metimos: No sabe que hacer, porque su capacidad de originalidad está mermada. Se le ha dicho que debe ser parte de un grupo social siempre (Escuela, familia, amigos, etc) y hace hasta cosas que no haría normalmente, solo para encajar.

¿Que pasa si le decimos a nuestros jóvenes: Desarrolla Tus capacidades, Tus aptitudes?. ¿Que pasaría si le decimos que está perfectamente bien ser diferente? ¿Que pasaría si lo apoyamos y fomentamos su individualidad? ¿Que pasaría si cuando un joven quiere andar en bicicleta, en vez de ir a la escuela, lo apoyamos?. A lo mejor no llega a ser un Lance Armstrong, ¡pero a lo mejor es feliz!. ¿Los delincuentes son felices? En verdad no lo creo.

Me he extendido demasiado ya, así que los dejo con una reflexión que me ha marcado mucho desde que era más joven:

Cuestiona todo. Todo. Piensa, reflexiona. ¿La piratería es mala? Cuestiona, piensa, saca Tus propias conclusiones. ¿Robar es malo? Otra vez: Piensa. Siempre piensa. Lo bueno es malo, y lo malo es bueno, solo cambia el contexto.

Ah, y otra vez disculpa al cuñao 🙂

La cápsula de la sabiduría absoluta

Mientras escribía la anterior entrada de mi recién estrenado blog, me topé con una idea que he tenido desde hace mucho tiempo: La cápsula de la sabiduría absoluta.

La mayoría de mi familia cercana muy probablemente ya sepa de que hablo, pero para los que no, les hago el cuento:

Desde muy joven he tenido problemas con la autoridad. Y no me refiero a que me haya metido en problemas, ya que siempre he sido lo que se considera como un “niño bueno”; me refiero a que las personas que suponían tener algún grado de autoridad a mi no me lo parecían. Por algún motivo, para mí la autoridad no es algo que se dé solo por la existencia de una persona, sino que debe ser ganado a pulso.

Así pues, las primeras figuras de autoridad que tuve fueron naturalmente mis padres. Con ellos fué que incialmente probé esos límites. Probé a ver si se merecían la autoridad que profesaban tener.  Muy afortunadamente mis padres casi (énfasis en el casi) siempre fueron muy racionales, y a cada una de mis preguntas al respecto, ellos tenían una respuesta sabia, pensada y razonable. Dicho sea de otro modo, me trataban con respeto a pesar de ser solo un niño.

Paréntesis: Digo  “a pesar de ser solo un niño”, porque en la sociedad en la que me desarrollé un niño está muy cerca de ser una mascota. Solo se le alimenta, se le ordena y se le envía a clases. Si, si, ya sé, no son todos, pero hablo de la mayoría.

Seguimos: Después mis maestros fueron los siguientes cuestionados, y la inmensa mayoría de ellos probaron que no se merecían esa autoridad. Un joven niño, adolescente, los corregía en fallas tan obvias que de verdad que daban pena. Y después verlos salir con “Aquí el maestro soy Yo” de verdad que era casi deprimente.

Paréntesis 2: Ya escucho a mi madre en mi cabeza “Son buenas personas que se ganan el sueldo, y hacen lo mejor que pueden”. De acuerdo que son buenas personas, pero para mí la tarea más importante de un maestro es enseñar a pensar. De esa inmensa mayoría hablo. De los que se apegan a la industrialización de la niñez, y apoyan una educación basada en la memorización más que en el razonamiento.

Seguimos de nuevo: Posiblemente alrededor de mis 15 años fue que decidí que casi nadie merecía la autoridad que tenía. Y entonces fué que desarrollé mi teoría de La Cápsula De La Sabiduría Absoluta.

Obviamente es una metáfora/parodia, pero me di cuenta de que los padres (MUY particularmente las madres) desde el mismo momento en paren a su vástago, adquieren sabiduría absoluta. Pareciera que en algún lugar del canal de salida del bebé, o del cordón umbilical, o en algún sitio, hay una cápsula que se revienta y les provee con la sabiduría absoluta.’

Justo después, ella lo sabe todo, sus mandatos no se cuestionan, sus decisiones son las mejores, aunque no lo sean. La respuesta ante cualquier cuestión sobre sus decisiones es “Porque soy Tu madre”. Si, así nomás. Sin entrenamiento. Siendo su primera vez en un oficio para el que nunca fueron entrenadas.

¿Como carajos sucede? Mi única explicación es una cápsula.

¿Que les parece mi teoría? ¿Suena familiar?